Con un doctorado único en astroinformática, proyectos satelitales y alianzas para futuros observatorios científicos, el Centro de Astronomía de la UA se consolida como un referente internacional. Aquí, su director, Eduardo Unda Sanzana, explica por qué el norte de Chile sigue escribiendo la historia de la ciencia.
Por Ignacio Inostroza.
¿Cuál es la oferta académica del centro?
En 2017 se creó el Magíster en Astronomía, inicialmente con tres menciones: astroingeniería, astrobiología y astronomía observacional. Tras su primera acreditación y las observaciones de la comisión evaluadora, se decidió transformar esas menciones en líneas de investigación, para dar más flexibilidad al programa.
Luego, en 2022, lanzamos con orgullo el Doctorado en Astrofísica y Astroinformática. Somos la primera institución en Chile en ofrecer un doctorado en esta última área, lo que representa un gran hito. Actualmente, este programa se encuentra en proceso de reacreditación. Además, estamos planificando una nueva oferta a nivel de pregrado para ampliar aún más nuestras posibilidades formativas.
¿Cuántos estudiantes reciben al año?
Es variable porque depende mucho de la cantidad de becas que tengamos para ofrecer, ya que es muy raro que un estudiante entre a un programa académico sin la expectativa de recibir una beca, entonces cuando hay más becas se aceptan más estudiantes y cuando hay menos becas se aceptan menos estudiantes.
¿Por qué cree que en la mayoría de los casos los estudiantes no son chilenos?
Porque el proceso de selección es estrictamente meritocrático. Si postulan personas desde India, Singapur, Francia u otros países, y tienen un puntaje de entrada más alto según nuestros criterios, serán seleccionadas primero. No obstante, también hemos tenido una buena cantidad de postulaciones nacionales.
¿Cómo son las metodologías en las clases?
Nuestros programas tienen un enfoque internacional, por lo tanto, todas las clases se imparten en inglés. De hecho, demostrar competencia en ese idioma es un requisito de admisión.
Como estamos formando investigadores, las clases promueven la proactividad. Los estudiantes que demuestran más iniciativa suelen ser los que más oportunidades reciben para participar en congresos, presentaciones y escuelas científicas, tanto nacionales como internacionales. También incorporamos salidas a terreno en cursos específicos, lo cual es una experiencia que no todos los estudiantes de astronomía tienen en otros países; muchos nunca han pisado un observatorio real.
¿Qué proyectos o actividades planean hacer en el corto y mediano plazo?
Algunas de las cosas que te puedo mencionar, es que estamos desarrollando un espectrógrafo para satélites, parte de la fase final de construcción de nuestro propio telescopio satelital. También colaboramos con el gobierno regional en un estudio de sitio en el cerro Vicuña Mackenna, donde evaluamos la factibilidad de construir un observatorio científico público, el primero de su tipo en Chile.
Por otro lado, estamos ejecutando múltiples proyectos en astroinformática con aplicaciones avanzadas de inteligencia artificial, en lo que consideramos un campo altamente innovador y con enorme potencial.
¿Qué les permite la inteligencia artificial?
Todo esto empezó desde hace como 15 años y siempre estuvo la idea de que esto tiene que tener una fuerte vinculación a ciencia de datos y herramientas informáticas ya que el método clásico de trabajar con datos en astronomía era que un astrónomo va, está una noche observando, toma sus datos en un pendrive, se lo lleva a su casa o a su oficina y estaba con esos datos trabajando a veces un par de años hasta llegar a una conclusión, pero ahora no, el análisis tenía que estar hecho en cosas de segundos y ahí es donde la IA ayuda mucho.
¿Qué impacto tendrá el Telescopio Extremadamente Grande (ELT) para la astronomía?
Hay dos cosas, lo primero es que aumenta la certeza de lo que podemos hacer en ciencia, porque hay varias cosas que ya se han intentado con otros telescopios grandes como por ejemplo el análisis de atmósferas de exoplanetas, sin embargo, conllevan gran dificultad e incertidumbre y es ese último punto el que se siente como un gran límite ya que se necesita alto grado de certidumbre para poder afirmar algo, entonces para eso y muchas otras cosas el ELT se vuelve la única herramienta humana disponible. Además, el que esto se haga desde Antofagasta le da la oportunidad de seguir en los libros de historia de la ciencia por unos siglos, pero a la vez nos obliga a proteger su entorno. Proyectos como el de la empresa AES Andes, que busca instalarse cerca de Paranal y Armazones, podrían poner en riesgo su operación. Aunque cumpla con lo legal, tenemos una responsabilidad moral con el conocimiento que la humanidad podría perder si no se toman las decisiones correctas.
Por último ¿Qué les diría a los estudiantes que están considerando entrar al Centro de Astronomía de la Universidad de Antofagasta?
Que es una buena decisión, que somos un grupo exigente, por lo que es importante que se preparen con tiempo para adelantar quizás el desarrollar ciertas habilidades y competencias que pueden ser convenientes para esto. Pero que a pesar de lo difícil que pueda ser, es una experiencia muy enriquecedora porque tenemos un alto compromiso con nuestros estudiantes y buscamos que vivan experiencias que no viven en otros grupos para que cuando egresen sientan que fue una de las mejores decisiones de su vida.
















