- Conoce a Mariela Porras, la psicóloga que eligió alinear su vocación con su propósito de vida y creó Draga Terapia: un refugio integral donde la psicología, la biodanza y las flores de Bach se entrelazan para ayudar a cada persona a reconectar con su historia, su cuerpo y su propósito. Un lugar para volver a uno mismo.
Es una tarde fría de mayo y Mariela Porras espera en un café de esquina, con las manos envueltas en una taza caliente. La conversación que sigue no es una entrevista tradicional: es un viaje íntimo, un encuentro con una mujer que decidió mirar hacia adentro para después entregarse al mundo desde otro lugar.
“Draga significa ‘querida’ en croata”, dice con una sonrisa que contiene historia y emoción. Así se llama el espacio terapéutico que fundó, inspirado en su abuela. Y es que cuando Mariela era pequeña, sentía una gran curiosidad por las cartas que recibía su abuela, escritas en croata. Para que no entendiera el contenido, su abuela las leía en voz alta en ese idioma. Las cartas siempre comenzaban con la palabra “Draga”, que significa “querida”, y esa palabra, repetida tantas veces, quedó profundamente grabada en la memoria de Mariela.
Para Mariela, la palabra Draga también está intrínsecamente arraigada en los vínculos, en el amor que se sostiene desde la familia, y principalmente con su hijo. Pero Draga Terapia es mucho más que un nombre bonito. Es el reflejo de una vida que decidió salirse del molde y apostar por la sanación desde el alma, desde la presencia verdadera, desde la aceptación sin juicio.
Salir del molde, habitarse con amor: la historia de Mariela Porras
Mariela trabajaba en el sistema tradicional, cumpliendo horarios, cumpliendo con todo. Es psicóloga, sí, pero el ritmo de la vida moderna —productiva, exigente, veloz— comenzó a drenarla.
“Hasta el 2022 estaba trabajando en modalidad dependiente. Podía seguir, claro, pero ¿a qué costo?”, recuerda. Fue ahí, en medio del cansancio y guiada por su profundo instinto, cuando decidió renunciar. No por huir, sino por regresar a sí misma. Quería ser madre presente, mujer conectada, profesional alineada con su propósito de vida.
“Yo no quiero que mi emprendimiento crezca para llenarme de trabajo, quiero lograr un impacto en la vida de las personas”, confiesa con una claridad conmovedora. Y es desde ese deseo donde nace Draga Terapia: un espacio que no solo ofrece atención psicológica, sino también biodanza, flores de Bach y contención emocional, con una mirada integral y profundamente humana.
El cuerpo también habla
Una de las prácticas que Mariela facilita con pasión es la biodanza, una disciplina que combina movimiento, música y vínculo grupal. “No es danza coreográfica, es vivencia. Es dejar que el cuerpo fluya y diga lo que a veces no nos atrevemos a contar”, explica.
Cada jueves, un grupo de mujeres mayores de 60 se reúne con ella. Bailan, se escuchan, se contienen. Después de cada sesión se van juntas a tomar un café, como quien sigue danzando con la vida. La comunidad que se ha tejido en ese pequeño espacio es poderosa, tierna y resiliente. “Yo he aprendido muchísimo de ellas”, dice Mariela, agradecida.
Terapia que florece
En Draga Terapia también hay espacio para las Flores de Bach, esas esencias que, como ella misma describe, “trabajan miedos, sensibilidad, ansiedad, insomnio y otras condiciones”. A través de entrevistas personalizadas y una profunda escucha, Mariela selecciona las flores adecuadas para cada persona. “A veces, los pacientes escogen intuitivamente las esencias que más necesitan. Y siempre, siempre, resuena”, dice la profesional.
“Hay distintas formas de llegar a uno mismo. Lo clínico, lo holístico, lo simbólico. Todas valen”, sostiene. Y eso se refleja en su forma de hacer terapia: sin recetas prefabricadas, sin imposiciones. Solo disponibilidad genuina y escucha real.
Vivir con propósito: la decisión radical de escucharse
“Vivir sin propósito es desgastante”, afirma con la seguridad de quien ha estado ahí. En su historia personal, el cambio no fue un salto al vacío, sino una decisión profundamente consciente de reconectarse con su misión de vida.
Mariela no idealiza los procesos. Reconoce que la maternidad tiene sus desafíos, que emprender da miedo, que salirse de lo conocido puede doler. Pero también defiende que no todo cambio debe venir desde el sufrimiento: “A veces salir de la zona de confort es simplemente dar un paso y todo fluye”, afirma con dulzura.
Su espiritualidad no está en los mantras ni en los templos, sino en los actos cotidianos. En el desayuno con su hijo. En la paciencia de una sesión. En escuchar sin interrumpir. En ver al otro como un espejo posible. “Ayudar para mí es un acto espiritual. Acompañar es mi forma de meditar”, dice desde un espacio de sabiduría adquirida con el tiempo.
Un refugio sin juicio
Para Mariela, Draga Terapia es un lugar donde nadie tiene que estar bien todo el tiempo. Donde no se exige productividad ni se mide el valor en logros materiales. “Es un espacio que permite el dolor, la duda, la pausa”, sostiene.
“La gente le tiene miedo a ir al psicólogo porque cree que va a salir con un diagnóstico como una etiqueta. Pero para mí no se trata de eso. Cada diagnóstico es experimentado de manera diferente en cada cuerpo, en cada historia. Primero está la persona y su experiencia”, explica.
Ese es el sello de Mariela. Una terapeuta que no impone, que no guía desde el ego, sino que camina al lado. Que ofrece un espacio de acompañamiento sincero, donde las herramientas son tan variadas como las personas que llegan a su consulta.
Una mujer que se eligió a sí misma
Mariela Porras es psicóloga, sí. Pero también es madre, mujer que ama profundamente, sanadora que baila, escucha, vibra. Es testimonio viviente de que se puede vivir de acuerdo a lo que dicta el alma. “Yo quiero que Draga crezca, pero no para ganar más, sino para llegar a más personas y tener un impacto positivo en sus vidas. Para que más personas se sientan contenidas, sostenidas, miradas”.
Y al escucharla, uno no puede evitar pensar que quizás el mundo necesita más terapeutas así: humanos, vulnerables, amorosos. Que escuchen. Que abracen con las palabras justas. Que inviten a florecer.
Contacto y redes
Puedes encontrar a Mariela en su cuenta de Instagram @dragaterapia o escribirle directamente +56 9 89883198 para agendar una sesión. Porque todos, en algún momento, necesitamos un espacio sin juicio donde volver a ser.






