Por Luis Quintero
Actualmente, el escenario educativo en Chile ha experimentado un giro relevante, motivado por movilizaciones de gran alcance organizadas por el Colegio de Profesores de Chile. Esta acción, que también involucró activamente al Colegio de Profesores de Antofagasta, puso sobre la mesa diversos problemas que enfrentan los docentes de la región, junto a otras falencias que afectan a escuelas y liceos públicos desde hace años.
Para conocer más a fondo esta situación, conversamos con Raúl Roblero, profesor de Historia y Geografía y actual secretario del Colegio de Profesores de Antofagasta, quien abordó tanto el rol de fiscalización del gremio como las gestiones que se han desarrollado con la Corporación Municipal de Desarrollo Social (CMDS). Además, expresó inquietudes respecto al traspaso educativo hacia el Servicio Local de Educación Pública (SLEP), que asumirá como nuevo sostenedor a partir del 1 de enero de 2026.
Uno de los primeros temas que destaca Roblero es el estado de la infraestructura escolar. Si bien existen programas destinados a soluciones estructurales más efectivas —en lugar de las llamadas “soluciones parche”—, el docente advierte que estas propuestas todavía no se implementan. “En el caso de dos o tres liceos, existen programas para una solución más efectiva —no las llamadas soluciones parche—, pero estas solo están en papel, ya que los hechos aún no se vinculan, manteniendo problemas como los del Liceo Marta Narea o el Liceo de Hombres”, agrega.
Según Roblero, las intervenciones reales solo se activan cuando los medios de comunicación presionan. “Estas soluciones no empiezan hasta que los medios hacen mucho énfasis en esto, como ocurrió durante abril y mayo de 2023 con medios como Antofagasta TV y Diario Antofagasta haciendo énfasis en estos problemas”.
Sobre el estado sanitario de los establecimientos, el secretario del gremio sostiene que ha habido avances, pero no lo suficiente para considerarlo un cambio de fondo. “El saneamiento de los liceos se ha solucionado, estoy regresando ya que no ha habido un trabajo profundo. Similar al caso anterior, al no haber un trabajo a largo plazo, no hay una mitigación y no hay un plan en ese sentido que evite el hecho de que reaparezcan, se vuelvan más complejos y se masifiquen, solucionándose por la cobertura que le han dado al problema”.
En esa línea, proyecta que los planes de infraestructura sostenida y profunda quedarán a cargo del SLEP una vez se concrete el traspaso desde CMDS.
Otra de las preocupaciones que aborda Roblero tiene que ver con la violencia dentro de la comunidad educativa. Específicamente, hace referencia a conflictos entre estudiantes, tanto dentro como fuera de los establecimientos.
El docente plantea que la falta de centros de estudiantes activos en los liceos reduce la participación y, por ende, la capacidad de abordar colectivamente muchas de las situaciones problemáticas. “Como hay pocos liceos con centros de estudiantes, eso causa una reducción en la participación escolar. De haberlos, podría apaciguar parte de los problemas que presentan los estudiantes, tanto grupales como individuales, y evitar la violencia”, sostiene.
También advierte sobre la ausencia de un enfoque estructural que aborde el bienestar escolar de forma proactiva. “Sin un plan de bienestar, lo que hay es solo respuesta ante la consecuencia del hecho violento, pero no se soluciona el problema”.
En cuanto a la intervención pedagógica ante estas situaciones, Roblero explica que existe una intención educativa en el tratamiento de los conflictos, pero que los recursos humanos son insuficientes para responder de manera adecuada. “Generalmente estos se manejan a través de forma pedagógica: conversar con los estudiantes, hacer un plan de seguimiento y derivar a los equipos psicosociales. Sin embargo, hay varios problemas ante la cantidad de alumnos como la falta de personas calificadas o la falta de psicólogos. Hay casos de inspectores que planean preventivamente, pero generalmente no ocurre esto y las instituciones no cuentan con todo este personal”, explica.
Desde su experiencia, el docente también advierte una falta de visión integral respecto a estas problemáticas, lo que impide avanzar hacia soluciones estructurales. “Como no hay una visión ante estos problemas, no hay una solución. También hay que entender que es un problema externo al hogar de estudio, pero que termina ajustándose al marco legal”.
Según el secretario del Colegio de Profesores, uno de los principales déficits del sistema es la falta de un trabajo articulado entre todos los actores de la comunidad educativa. La falta de involucramiento de los apoderados, sumada a la ausencia de mecanismos de participación escolar, profundiza el malestar existente. “Muchos de los problemas que hoy persisten es porque no hay un trabajo en comunidad, no solo de la comunidad estudiantil (profesores, estudiantes, funcionarios de las escuelas), también de los apoderados, y que se pueda profundizar las realidades que viven los estudiantes”.
En su reflexión final, Roblero cuestiona la ausencia de una mirada social sobre la educación pública, especialmente aquella que atiende a los sectores más vulnerables. Advierte sobre el riesgo de replicar modelos externos sin una adecuada adaptación a la realidad chilena. “La educación no se ve como un problema social, en especial una pública que trata los sectores más vulnerables. En lugar de copiar y pegar los sistemas de otros países, se debe hacer un proyecto que considere a los niños, niñas y la cultura chilena”, sostuvo, y agregó que falta una visión clara que oriente el rumbo educativo: “Sí, hay una falta de visión y, por tanto, se sigue un camino que no se conoce”.
El rol de las autoridades educativas
Frente a las denuncias del Colegio de Profesores, Norte 360 se contactó a la Seremi de Educación y al SLEP de Antofagasta, con el fin de conocer cómo están enfrentando estos desafíos y qué acciones se proyectan para el futuro. Desde la Seremi de Educación confirmaron una buena relación con el Colegio de Profesores y un diálogo constante. Alonso Fernández, seremi de Educación de Antofagasta, explicó que “a nivel regional se han realizado diálogos constantes con el Colegio de Profesores de Antofagasta y ayudar como mediador para hablar con CMDS y avanzar varios puntos expuestos el 15 de mayo”. Además, señaló que han existido encuentros permanentes con todos los actores vinculados al sistema educativo: “Se han sostenido reuniones constantes con Colegio de Profesores, PDI, Carabineros y los diferentes sostenedores de su respectiva comuna para asegurar un ambiente seguro para los profesores”.
Por su parte, Alejandro Tapia, director del SLEP de Antofagasta, indicó que están trabajando para anticiparse a las dificultades que han ocurrido en otros procesos de traspaso. Con información recogida desde experiencias anteriores y en coordinación con la Seremi, buscan implementar una transición ordenada. “Con la información proporcionada de otros traspasos de sistema en otras comunas y en colaboración con Seremi de Educación, buscamos evitar los errores que implica esto”.
Agregó además que, “sumado a la mejora constante en la educación que proporcionarán en las comunas bajo su supervisión, también la mejora en el área laboral docente, pero como un cambio a mediano plazo junto a otros proyectos que aún siguen en proceso de evaluación”.
Se intentó contactar también a la Corporación Municipal de Desarrollo Social (CMDS) de Antofagasta. A pesar de los reiterados intentos, la institución no entregó declaraciones al respecto.
Aun con todos los problemas que han afectado a la educación pública de Antofagasta en los últimos años, desde la Seremi de Educación aseguraron que se están desarrollando iniciativas para fortalecer la convivencia escolar, ampliar la capacidad de matrícula y avanzar en materias clave como la actualización del currículo técnico-profesional y la ley de modernización de la educación.
En un contexto complejo, donde la educación pública enfrenta múltiples desafíos, surgen señales de avance mediante proyectos que buscan mejorar el sistema en el corto y mediano plazo.






