Entrevista a José Miguel Arriaza-Gerente General de Atamostec.
En plena crisis climática y con una creciente demanda por soluciones energéticas limpias, Atamostec se posiciona como un actor clave en el desarrollo de tecnología solar de alto rendimiento en ambientes extremos. Fundada como un programa tecnológico de CORFO, esta corporación sin fines de lucro trabaja por crear una industria solar más eficiente y sostenible, desde el corazón del norte chileno. José Miguel Arriaza, su gerente general, explica los avances, desafíos y nuevos proyectos que están transformando el panorama energético nacional e internacional.
¿Qué es Atamostec y cuál es su misión principal?
– Atamostec es una corporación sin fines de lucro que nace a partir de un programa tecnológico de CORFO, orientado al desarrollo de la energía solar fotovoltaica en climas desérticos y de alta radiación. Nuestro objetivo es crear una industria solar más competitiva en términos económicos, ambientales y sociales, adaptada a las condiciones únicas del norte de Chile.
¿Desde cuándo están operando y cuál es el horizonte del proyecto?
– Iniciamos en 2018 y el proyecto, en su fase financiada por CORFO, tiene una duración de ocho años, finalizando en 2026. No obstante, estamos trabajando para que la corporación sea autosustentable a largo plazo, generando negocios propios que permitan su continuidad más allá del financiamiento público.
¿Dónde se encuentran instalados y cuál es el impacto territorial de su trabajo?
– Operamos principalmente en Antofagasta. Contamos con la Plataforma Solar del Desierto de Atacama y la Planta Industrial Lalcktur, ambos laboratorios a escala real. Allí desarrollamos investigación aplicada para adaptar la tecnología fotovoltaica a las duras condiciones del desierto: alta radiación, variabilidad térmica, corrosión y salinidad. Esto incluye desde nuevos módulos solares hasta métodos constructivos y de mantenimiento optimizados para el entorno desértico.
¿A qué industrias están orientados sus servicios y desarrollos?
– Principalmente a las empresas generadoras de energía con interés en plantas solares. Antofagasta lidera a nivel nacional en proyectos solares, seguida por Atacama. Entre nuestros clientes actuales o potenciales están compañías como Enel, Colbún, AES y Atlas Renewable Energy.
¿Además de plantas solares, cuentan con centros de investigación o colaboraciones internacionales?
– Sí, nuestro consorcio incluye alianzas estratégicas con centros de excelencia como CEA‑Liten (Institut National de l’Énergie Solaire), un centro de investigación francés de referencia en tecnología solar y energías renovables; y el International Solar Energy Research Center Konstanz e.V. (ISC Konstanz), instituto alemán especializado en investigación y desarrollo de células solares de silicio cristalino. La experiencia en el trabajo con ambos centros ha sido clave para diseñar módulos especialmente adaptados al desierto de Atacama.
¿Cuál es el rol de las alianzas público-privadas en el desarrollo de la industria solar en Chile?
– Son fundamentales. Creemos firmemente que estas alianzas permiten articular políticas públicas como la descarbonización o la minería verde. Un ejemplo es nuestra participación como socios fundadores en el nuevo Instituto de Tecnologías Limpias de Antofagasta, con el que esperamos impulsar un modelo energético bajo en carbono.
¿Qué proyectos innovadores están desarrollando actualmente?
Estamos trabajando en el módulo fotovoltaico Atomos 3, que incorpora cobre como reemplazo de la plata en la metalización de los paneles. La plata es cada vez más escasa y costosa, y el cobre es una excelente alternativa. Este avance podría posicionar a Chile como el primer país latinoamericano en desarrollar esta tecnología.
También estamos iniciando un proyecto para la valorización y reutilización de baterías de vehículos eléctricos, especialmente del transporte público. Estas baterías aún pueden servir como sistemas de almacenamiento energético en hospitales, escuelas o centros deportivos. Además, trabajamos en propuestas para el reciclaje de módulos solares, un tema crítico considerando el volumen de residuos que se generará en la región.
—¿Están mirando otras industrias además del sector energético y minero?
Si bien hoy el enfoque está en la generación de energía —que impacta directamente a la minería, por ejemplo—, estamos abiertos a colaborar con sectores como puertos, ferrocarriles o inmobiliarias. El potencial de desarrollo de proyectos con energías limpias es enorme y transversal.
—Finalmente, ¿cómo pueden las empresas interesadas contactar a Atamostec?
Los invitamos a visitar nuestra web www.atamostec.cl, donde compartimos nuestras novedades y avances. Estamos abiertos a generar nuevas alianzas para avanzar hacia una economía más verde, sustentable y con cero emisiones. Esta es una tarea colectiva y estamos encantados de sumar más actores a este camino transformador.






