Centro de Astronomía de la Universidad de Antofagasta conmemora una década de ciencia, tecnología y colaboración interinstitucional desde el corazón del Desierto de Atacama.
El Observatorio Ckoirama, el primero de carácter estatal en Chile, celebró este mes su décimo aniversario, consolidándose como un referente nacional en el desarrollo de astronomía desde el norte del país. El recinto, operado por el Centro de Astronomía de la Universidad de Antofagasta (CITEVA), ha sido testigo de una década de avances tecnológicos, colaboración institucional y compromiso con la ciencia pública.

Fotos: Rodrigo Maluenda
Como parte de las actividades conmemorativas, el observatorio recibió la visita de la Seremi de Ciencia de la Macrozona Norte (Antofagasta y Atacama), Romina Figueroa Berríos, junto a representantes de la Subsecretaría de Ciencias del Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación. La delegación conoció de cerca la evolución del proyecto, desde los primeros instrumentos instalados en 2015 con el apoyo de CONICYT, hasta los nuevos equipos que actualmente se están incorporando gracias al respaldo de ANID Chile.

Durante esta primera década, el desarrollo de Ckoirama también ha contado con el apoyo de actores privados clave en la región, como CODELCO y Minera Escondida, que han contribuido a fortalecer la infraestructura y proyección del centro.

Eduardo Unda-Sanzana, director del Centro de Astronomía UA, destacó la importancia del observatorio en el ecosistema científico nacional y aseguró que “miramos con mucha alegría y orgullo la historia de esta primera década de trabajo, que nos deja con optimismo para lo que viene. La existencia de Ckoirama proclama nuestro empeño de empoderarnos en el uso y desarrollo de tecnologías astronómicas y creo que, a través de la porfía por seguir desarrollándolo, estamos ganando experiencia y dando pasos en dirección de concretar la existencia de un nuevo y más grande observatorio para Chile”.
Con una mirada optimista hacia el futuro, desde CITEVA proyectan una nueva etapa de crecimiento que permita escalar las capacidades del observatorio y potenciar aún más el rol del Estado en la astronomía moderna, integrando ciencia, tecnología e innovación con pertinencia territorial.






